3 Sep 2012

Ineficiencias en la evaluación docente universitaria

Sistema actual. La evaluación docente en las universidades públicas españolas se centra en cuatro factores: (1) se asegura que las horas contratadas sean equivalentes a las horas realizadas, (2) se comprueba que el programa propuesto por el profesor (solo en caso de ser el responsable del grupo) encaja con los objetivos del plan docente de la escuela o facultad, (3) se controla la asistencia a las sesiones programadas y (4) se distribuye un cuestionario a los alumnos sobre su satisfacción con el profesor y los materiales proporcionados. De estos cuatro factores, sólo el cuestionario pretende medir el esfuerzo realizado por el profesor. Los otros simplemente miden un mínimo cumplimento del contrato pactado. ¿Realmente ese cuestionario mide la calidad de la docencia?

Problema de riesgo moral. Cualquier profesor tiene herramientas para influenciar la evaluación de sus estudiantes sin necesidad de mejorar la calidad de la docencia. La forma más sencilla de conseguirlo es poner notas altas, y en especial el listón del aprobado muy bajo. El estudiante conseguirá lo que quiere en término medio (aprobar que no aprender) y recompensará al profesor con una buena evaluación. Por lo tanto el cuestionario no es un elemento que asegure la calidad de la docencia. 

Formato del cuestionario. Actualmente las respuestas a la evaluación docente por parte del alumnado son anónimas, y responden a las preguntas en una escala Likert del 1 (poco satisfecho) al 5 (muy satisfecho). Esto es así para permitir a los estudiantes poner notas bajas si así lo consideran. Podrían tener miedo a ponerlas si su nombre se puede relacionar con la mala evaluación. Pero este anonimato tiene fuertes desventajas. En primer lugar como el profesor conoce de antemano la fecha del cuestionario puede invitar a la clase amigos o conocidos que le puedan ayudar a subir la nota (obviamente sin estar matriculados). Este problema puede ser grave en grupos pequeños. El segundo problema del anonimato es que no permite conocer qué perfil de personas están dando una buena evaluación. ¿Son los mismos que sacan buenas notas? 

Posible solución. Es crucial que el cuestionario no sea anónimo. El miedo a poner notas bajas se podría evitar poniendo simplemente un Likert Scale de 1 a 7. Los alumnos raramente pondrían el 1 y 2 por miedo a represalias, y por lo tanto las notas seguirían teniendo una heterogeneidad real de 5 posibles notas (en este caso del 3 al 7). En este escenario la nota aceptable no sería de 4 (punto medio de 1 a 7) sino de 5 (punto medio de 3 a 7). Con la información del nombre de las personas esta base de datos se podría correlacionar con las notas del alumno. Para asegurarnos que no se utilizan las notas para mejorar la evaluación se podría correlacionar ambas variables. Deberían ser fenómenos independientes y por lo tanto lo ideal sería tener una correlación cercana a 0. También habría información muy importante como la evaluación relativa de un profesor siguiendo la evaluación de una sub-muestra de los mismos alumnos en el mismo semestre (muestra macheada). En resumen, a parte de la nota media del cuestionario se podrían conseguir como mínimo dos datos más. El comparativo con otros profesores con muestras comparables, y el de comprobación que el problema de riesgo moral no existe a través de la correlación entre notas y evaluación de alumnos.

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